Reseña del libro de Emmanuel Todd «La derrota del Occidente»
El ocaso del capitalismo occidental:
Crítica materialista-dialéctica a la tesis de Emmanuel Todd
¿Decadencia moral o crisis económica? El neoliberalismo como raíz del colapso europeo
(por Frank Hagen)

Europa se tambalea bajo el peso de una crisis multidimensional cuyos síntomas son cada vez más alarmantes. El «declive económico» se manifiesta en la desindustrialización, la dependencia de las importaciones energéticas y la creciente desigualdad con una clase media empobrecida y una juventud condenada a la precariedad.
En el ámbito cultural, el nihilismo y la fragmentación identitaria han reemplazado los valores colectivos, mientras el autoritarismo y la fascistización emergen en países que antes se consideraban baluartes de la democracia. Las instituciones políticas, vacías de legitimidad, han perdido su capacidad para mediar conflictos, y el fantasma de una tercera guerra mundial, alimentado por tensiones con Rusia y el expansionismo de la OTAN, acecha en el horizonte.
Emmanuel Todd, con su agudo análisis antropológico, atribuye la crisis a la desaparición de los valores protestantes y a la conversión de Europa en un “agujero negro” cultural.
Sin embargo, esta perspectiva corre el riesgo de caer en un idealismo, que subestima la raíz material de la decadencia: no es la “pérdida de valores” en sí misma la que destruye a Occidente, sino el régimen neoliberal que, al priorizar la acumulación de capital sobre las necesidades humanas, corrompe las bases mismas de la sociedad. La crítica marxista-leninista, como se desarrollará en este artículo, desenmascara esta contradicción y señala al neoliberalismo como el verdadero motor de la crisis.
1. La tesis de Todd: Idealismo y «pérdida de valores»
Todd argumenta que el colapso del protestantismo (al que llama «protestantismo cero») ha destruido la ética laboral, la cohesión social y el sentido de comunidad en Occidente. Para él, la secularización completa ha dejado un vacío moral que explica fenómenos como el consumismo, el individualismo y la guerra en Ucrania:
«La desaparición del protestantismo ha generado una sociedad sin valores colectivos, donde el individualismo y el hedonismo son las únicas ‘religiones’ «
Este enfoque, sin embargo, incurre en idealismo histórico: supone que las ideas (en este caso, religiosas) determinan la realidad material. Desde Marx, sabemos que es al revés: «No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino su ser social el que determina su conciencia» (Karl Marx, Contribución a la crítica de la economía política).
2. Crítica materialista: El neoliberalismo como raíz de la crisis

La Cucaña, retratada por el pintor Pieter Brueghel el Viejo (Fuente del imagen: Wikipedia)
La verdadera causa de la «pérdida de valores» no es la muerte del protestantismo, sino la imposición del neoliberalismo como régimen económico. Este sistema, al priorizar la acumulación de capital sobre las necesidades humanas, destruye las condiciones materiales para una ética colectiva:
a. Desindustrialización y precariedad
El neoliberalismo ha destruido la base productiva de Occidente, transfiriendo la industria a países periféricos para maximizar ganancias. Esto ha generado desempleo, precariedad y una «plebe» desclasada, tal como describe Todd:
«El proletariado laborioso de los años 50 se ha convertido en una plebe que vive del crédito y la especulación»
Marx ya advertía que el capitalismo, al separar al trabajador de los medios de producción, genera alienación. El neoliberalismo radicaliza esto: «El capitalismo no solo explota al trabajador, sino que lo convierte en un mero apéndice de la máquina o del mercado financiero» (Marx, El Capital).
b. Financiarización y corrupción moral
La hegemonía de la finanza —búsqueda del máximo lucro) (Capítulo 9)— ha normalizado la especulación, la evasión fiscal y la desregulación. Esto corrompe valores como la solidaridad o el trabajo colectivo:
«El neoliberalismo ha emancipado la finanza y comenzó la destrucción del aparato de producción (la industria).«
No es un fenómeno totalmente nuevo, como Lenin, en «Imperialismo, fase superior del capitalismo», señalaba que el capital financiero genera parasitismo y corrupción:
«El capitalismo monopolista engendra una capa de rentistas…» (mafias farmacéuticas y sus patentes, por ejemplo)»… que viven de la explotación global, sin producir valor alguno». Solo que el neoliberalismo ha radicalizado este proceso.
c. Desigualdad y nihilismo
La concentración de riqueza en el 0,1% (Capítulo 8) no es un «accidente» del sistema, sino su resultado lógico. La desigualdad extrema destruye la cohesión social y fomenta el cinismo: «La acumulación de riqueza en un polo es acumulación de miseria en el opuesto» (Marx).
Todd describe este fenómeno como «nihilismo»(El nihilismo se considera una forma de existencialismo cuando afirma que la vida carece de significado, propósito o valor)., pero desde el materialismo-dialectico, es una consecuencia inevitable de un sistema que convierte a los seres humanos en mercancías.
3. Protestantismo y capitalismo: Una relación histórica, no causal
Todd vincula el éxito histórico del capitalismo al protestantismo, citando a Max Weber (La ética protestante y el espíritu del capitalismo). Sin embargo, Marx y Engels demostraron que el protestantismo fue un reflejo ideológico de cambios materiales, no su causa:
«Las ideas dominantes no son más que la expresión ideal de las relaciones materiales» (Marx y Engels, La ideología alemana).
El protestantismo no «creó» el capitalismo, sino que surgió en un contexto donde la burguesía ascendente necesitaba una ideología que justificara la acumulación privada. Hoy, el neoliberalismo ha superado incluso esa ética:
«El capitalismo financiero no requiere moral alguna; su única ley es la ganancia a corto plazo» (David Harvey, El nuevo imperialismo).
4. La guerra en Ucrania: Un producto del sistema, no de la»decadencia moral»
Todd atribuye el belicismo occidental a la «angustia existencial» de una Europa sin valores. Sin embargo, desde el materialismo, la guerra es un mecanismo de reproducción del capital:
– Expansión de mercados: La OTAN y las sanciones buscan asegurar el control de recursos y rutas comerciales.
– Distracción de crisis internas: El conflicto desvía la atención de la desigualdad y la crisis climática.
Como dijo Lenin: «El imperialismo es la fase en que el capital exporta violencia para perpetuarse».
5. Conclusión: Más allá del idealismo
Todd ofrece un diagnóstico certero de los síntomas (nihilismo, desigualdad, guerra), pero su enfoque idealista ignora que estos son consecuencias del neoliberalismo como actual régimen económico del capitalismo monopolista. Desde el materialismo histórico, la solución no está en restaurar valores abstractos, sino en transformar las relaciones de producción hacia un modelo más justo. La crítica marxista no niega la crisis de Occidente, pero rechaza explicarla mediante «pérdidas culturales». La decadencia moral es el efecto, no la causa, de un sistema económico que sacrifica lo humano en el altar del beneficio.
Nota sobre Emmanuel Todd y su obra
Emmanuel Todd es un historiador, demógrafo, sociólogo y politólogo francés, nacido en 1951. Conocido por sus análisis críticos de las dinámicas globales, es autor de libros como «Le destin des immigrés» (1994) y «L’illusion économique» (1998). Su obra «La derrota de Occidente» (2024) fue publicada originalmente en francés bajo el título «La Défaite de l’Occident» (2024), un ensayo que combina antropología, economía y geopolítica para explorar el declive del sistema occidental.
