Las Tres Tácticas Leninistas de Vladimir Cerrón: Cómo Perú Libre Recuperó la Presidencia
Vladimir Cerrón suele hablar en clave teórica, pero esta vez entregó un manual práctico de cómo su partido logró algo que parecía imposible: colocar a José María Balcázar como Presidente de la República. Su explicación no fue una simple crónica política, sino una clase de «leninismo puro» aplicado a la lucha por el poder.
Lo más revelador de su análisis es la distinción que hace entre estrategia y táctica, un concepto central en la tradición marxista-leninista que permite entender los movimientos de Perú Libre en la coyuntura actual.

Fuente: Facebook, Página de Vladimir Cerrón
Estrategia vs. Táctica: ¿Cuál es la diferencia?
En el lenguaje marxista-leninista, la diferencia es simple pero crucial:
- La Estrategia es el objetivo final, el norte que no cambia. Es la meta de largo plazo: la conquista del poder político y la transformación del Estado. En palabras de Cerrón, se trata de «llegar al gobierno, como parte de la construcción del poder» . La estrategia es rígida, inmutable; si cambias la estrategia, traicionas el objetivo.
- La Táctica es el camino concreto para avanzar hacia ese objetivo. Es flexible, oportunista (en el mejor sentido leninista) y se adapta a las condiciones del momento. Puedes retroceder, hacer alianzas incómodas o atacar por flancos inesperados, siempre que todo ello sirva a la estrategia final.
Cerrón lo resume con claridad: las tácticas son flexibles, pero «no cambian el objetivo, también conocido como estrategia» .
Las Tres Tácticas Leninistas
En su análisis, Cerrón enumera tres tácticas disponibles en el arsenal leninista para conquistar el poder. De ellas, para esta batalla en particular, escogieron las dos últimas.
1. El camino en zigzag hacia la cima (No aplicada)
Esta táctica consiste en avanzar mediante movimientos aparentemente contradictorios: a veces se retrocede para tomar impulso, otras se negocia con adversarios, se hacen pausas o se cambia de rumbo temporalmente. El objetivo es llegar a la meta, aunque la ruta parezca errática. En esta ocasión, Cerrón descartó esta opción porque la coyuntura —marcada por un golpe de Estado que depuso al primer presidente de izquierda— requería un contraataque más directo y rápido.
2. La identificación de la grieta política (Sí aplicada)
Aquí está el núcleo del éxito de Perú Libre. Cerrón observó que la derecha tradicional llegó dividida a la definición sucesoral. Fuerza Popular y Renovación Popular, que habían sostenido el gobierno de transición, ahora competían ferozmente por hegemonizar la representación de la derecha de cara a un futuro balotaje. Esa competencia generó una «grieta insalvable» . Perú Libre no creó la división, pero sí la identificó y la aprovechó para colocar a su candidato en medio de la disputa.
3. La construcción de la cadena heterogénea (Sí aplicada)
Perú Libre tiene apenas 11 votos en el Congreso. Imposible elegir a un Presidente de la República solo con esa base. La solución leninista fue «eslabonar una cadena» de apoyos diversos: izquierdistas, centristas y hasta algunos sectores de derecha que, amparados en el secreto del voto, terminaron apoyando a Balcázar. Esta cadena no es una alianza ideológica permanente; es un acuerdo puntual, una «cadena heterogénea» que une eslabones opuestos para un fin concreto. En entrevistas posteriores, Cerrón reveló que esa cadena incluyó a Acción Popular, Podemos Perú y Alianza para el Progreso.

Fuente: Facebook, página de Vladimir Cerrón el19 de febrero de 2026
¿Por qué funcionó?
Porque Cerrón entendió que la táctica debía ser flexible y oportunista (en el sentido de aprovechar la oportunidad), mientras que la estrategia —la «construcción del poder»— se mantenía intacta. La grieta política dio el espacio; la cadena heterogénea dio los votos necesarios para alcanzar la mayoría en el Parlamento y definir la sucesión presidencial.
El resultado: Perú Libre, un partido minoritario y cuestionado —cuyo fundador está prófugo de la justicia—, logró lo que parecía imposible: recuperar la Presidencia de la República después de que un golpe de Estado depusiera a Pedro Castillo. Como dice Cerrón, los golpistas de turno pasan «al basurero de la historia», pero su partido ha vuelto al Palacio de Gobierno.
Conclusión
La victoria de Balcázar no fue un milagro ni una casualidad. Fue la aplicación consciente de un método: diagnosticar la fractura del enemigo, construir una coalición heterogénea alrededor de ella y no perder de vista el objetivo final. En un Congreso fragmentado, donde nadie tiene mayoría, esta forma de hacer política —flexible en la forma, rígida en el fondo— puede repetirse.
Para Cerrón, el «retorno simbólico» de Perú Libre es solo un eslabón más de una cadena que aspira a ser mucho más larga.
Nota adicional: Las bases leninistas de la estrategia
Para los lectores interesados en profundizar en las fuentes teóricas que inspiraron el análisis de Vladimir Cerrón, aquí están las citas textuales de Lenin que respaldan cada una de las tres tácticas mencionadas:
Sobre el «camino en zigzag»:
«La necesidad de contar con el camino zigzagueante no elimina en absoluto el hecho de que los marxistas deben saber explicar a las masas, en los momentos decisivos de su historia, la preferibilidad del camino recto, deben saber ayudar a las masas en la lucha por elegir el camino recto, dar consignas para esa lucha, etc. […] La actitud del marxismo ante el camino zigzagueante de la historia es esencialmente similar a su actitud ante los compromisos.»
— Lenin, «Contra el boicot» (1916), Obras Completas, Vol. 16
Sobre los compromisos y la «cadena heterogénea»:
«El marxismo no renuncia a los compromisos, el marxismo considera necesario utilizarlos, pero eso no excluye en absoluto que el marxismo, en cuanto fuerza histórica viva y actuante, luche con todas sus energías contra los compromisos. Quien no sepa asimilar esta aparente contradicción, no conoce el abc del marxismo.»
«Todo viraje zigzagueante de la historia es un compromiso, un compromiso entre lo viejo, que ya no tiene fuerzas suficientes para negar totalmente lo nuevo, y lo nuevo, que aún no tiene fuerzas suficientes para derrocar totalmente lo viejo.»
— Lenin, «Contra el boicot» (1916), Obras Completas, Vol. 16
Sobre la «grieta política» (aprovechar las divisiones del enemigo):
«Hay que saber aprovechar los conflictos y las disensiones entre los enemigos, por mínimos que sean […] y también aprovechar cualquier aliado, aunque sea eventual, vacilante, condicional, aunque sea una alianza con ‘el diablo y su abuela’, siempre que no sea uno mismo el que resulte ‘atado’ por esas alianzas.»
— Lenin, «El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo» (1920)

Buenas noches !
Que gran análisis! Me han gustado mucho aprender de las estrategias y la táctica.. que bien se pueden aplicar en otros rubros…
Gracias.
Hola Cristina, estamos confrontado con un enemigo sumamente peligroso, maneja los mercados financieros, ejercitos enormes, servicios secretos, ONGs, medios mundiales, redes de tecnología – tiene recursos indefinidos y un aparato de propaganda indefinido, la capacidad de censurar, perseguir, explotar, robar casi en todo el mundo. Mucha gente es muy ingenuo y cree la política de nosotros debe ser limpia, pura, 100 % inocente, mientras los otros juegan con Machiavelo, Sun Tzu y todas técnicas de engaño y manipulación. No, un revolucionario debe ser astuto, despierto, y a veces derrotar el enemigo con sus mismas armas, el fascismo en el poder no comprende otro idioma que la fuerza, nos manejan con la fuerza y la demagogia, nos inoculan el odio ciego, nos usan como carne de cañon, el trabajador, las masas no valen nada y las desprecian y ven solo como material humano para realizar sus intereses.
En este contexto el revolucionario – no estoy hablando necesariamente de un soldado o guerrillero – pero también un sindicalista, un líder campesino o estudantíl puede ser un «soldado» de su clase, en la trinchera de lucha para sueldos dignos, para defender sus tierras contra transnacionales, para el derecho a la educación como derecho humano. Pero para esto el proletariado necesita organización, liderazgo, disciplina y una teoría basado en principios scientificos, esto se debe comprender, en la lucha de clase y la lucha antiimperialista, no hay «moral», hay los principios de poder y debemos luchar para tomar el poder, con preparación, inteligencia, astucia y estrategia y táctica clara.