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Imperialismo, Sionismo y la Red de Corrupción en el Periodismo Peruano: El Caso Gorriti y la Open Society de Soros

Por Frank Hagen

El periodista Gino Román ha destapado una red de corrupción que expone los tentáculos del imperialismo en el Perú. Su investigación, publicada en Diario Uno, revela que Gustavo Gorriti, figura emblemática del periodismo burgués y director de IDL-Reporteros, mantiene vínculos estructurales con Leonardo Gleser (alias Leo Gleser), un traficante de armas israelí-argentino cuya empresa, ISDS Ltd., opera al servicio del sionismo y el complejo militar-industrial occidental.

Gorriti, presentado falsamente como «defensor de la democracia», no es más que un agente de la burguesía transnacional. Su amistad de 40 años con Gleser -practicando judo en Israel mientras blanqueaba negocios ilícitos – evidencia una alianza entre el periodismo lacayo y el capital parasitario. La infiltración de su hija Edith Gorriti en ISDS (2010-2015), donde coordinaba operaciones con empresas como «The Hacking Team», para vender tecnología de espionaje a gobiernos derechistas, confirma la instrumentalización de su familia en la maquinaria imperialista.

Este caso no es un hecho aislado, sino un eslabón en la cadena de dominación que el imperialismo ejerce sobre los países semicoloniales, como el Perú. La venta de armas y software espía a nuestro país, con sobreprecios y licitaciones amañadas, refleja cómo el capital financiero – respaldado por la Open Society Foundation de George Soros (accionista de Graña y Montero) – corrompe instituciones estatales para perpetuar la dependencia.

La lucha de clases exige desenmascarar estas alianzas entre la burguesía nativa, el sionismo y el imperialismo. Román, amenazado por el entramado gorritista y sus cómplices del EFICCOP (Equipo Especializa­do Contra el Crimen Organizado de la Policía), encarna la resistencia contra la mercantilización de la información y la complicidad de las élites con el capital extranjero. Su denuncia es un acto de agitación proletaria en defensa de la soberanía nacional.

Las amenazas contra Gino Román

La denuncia de Gino Román no solo expone la red de corrupción imperialista tejida por Gustavo Gorriti y su socio sionista Leo Gleser, sino que también revela las mecánicas represivas del Estado burgués contra quienes osan desafiar el estatus quo. Tras la publicación del primer informe, Román fue objeto de amenazas directas por parte de Fernando Yovera, ex productor de Telemundo y corresponsal de Associated Press, vinculado orgánicamente al entramado gorritista.

Yovera, actuando como sicario político de la clase dominante, intentó intimidar a Román con frases emblemáticas del terror blanco: «Usted no tiene idea de con quién está tratando», advirtió, aludiendo al poder de las redes sionistas e imperialistas que protegen a Gorriti. La amenaza incluyó la promesa de filtrar información de su ficha de inteligencia, un recurso típico de los aparatos represivos al servicio de las élites.

No es casualidad que estas intimidaciones ocurrieran simultáneamente a la visita de un fiscal del EFICCOP (Equipo Especializado Contra el Crimen Organizado) a la casa de Román, ni a la presencia de una abogada del estudio Hernández & Cia., ligado a Graña y Montero (empresa con participación de George Soros). Estos hechos demuestran que el Estado peruano, infiltrado por intereses extranjeros, actúa como gendarme del imperialismo, criminalizando la lucha por la transparencia.

La estrategia de Yovera y Gorriti no es nueva. Es un reflejo de la contrainsurgencia neoliberal, donde el periodismo burgués y sus aliados sionistas recurren al miedo, para silenciar a quienes desenmascaran sus negocios con el crimen organizado. La defensa de Gorriti por parte de Yovera – un «periodista» cuya carrera está ligada a medios como Associated Press (cómplice histórico de intervenciones imperialistas en América Latina) – confirma que su «lucha contra la corrupción» es una farsa clasista.

Román, desde una postura de resistencia proletaria, ha rechazado retractarse, denunciando que las amenazas son parte de un modus operandi del imperialismo: deslegitimar, perseguir y, en última instancia, aniquilar a quienes cuestionan su hegemonía. Su caso evidencia que el periodismo «independiente» financiado por Soros y sus socios no es más que un aparato ideológico al servicio de la acumulación capitalista y el sionismo.

La solidaridad con Gino Román debe ser un acto de clase, uniendo a trabajadores, intelectuales y movimientos sociales en defensa de la verdad. Solo así se podrá derrotar a la mafia gorritista, cuyos tentáculos unen al periodismo lacayo, el tráfico de armas y la subversión imperialista en los países semicoloniales.

Financiamiento: La Open Society de Soros y la Instrumentalización de IDL-Reporteros

Según la información disponible, IDL-Reporteros ha recibido financiamiento significativo de la Open Society Foundation (OSF), fundación vinculada a George Soros, así como de otras fuentes relacionadas con su red de influencia. A continuación, los detalles clave:

1. Financiamiento directo de Soros:

  • Entre 2022 y 2024, la OSF transfirió 1.3 millones de dólares a IDL-Reporteros, de los cuales 860,000 dólares se destinaron a sus investigaciones
  • Estos fondos forman parte de un patrón histórico: desde 2000, Soros ha inyectado millones en medios peruanos, incluyendo un millón de dólares para financiar la Marcha de los Cuatro Suyos en 2000* (mirar nota abajo), un evento clave para derrotar al régimen de Fujimori.

2. Dependencia estructural del capital imperialista:

  • El 37% del financiamiento total de IDL-Reporteros proviene de entidades ligadas a Soros, lo que lo convierte en su principal sostén económico.
  • Esta dependencia contradice su discurso de «independencia periodística», revelando su función como aparato ideológico al servicio de la agenda neoliberal. IDL no podría operar sin el respaldo de Soros.

3. Injerencia en la política peruana:

Soros, a través de su red de organizaciones, ha promovido agendas de «sociedad abierta» en Perú, financiando ONGs y medios que cuestionan gobiernos soberanos. Por ejemplo, IDL-Reporteros recibió fondos para investigar a figuras críticas del neoliberalismo, como el empresario Ricardo Belmont y el exalcalde Alberto Andrade, mientras guardaba silencio sobre las conexiones de su propia red con el crimen organizado.

4. Vínculos con el sionismo y el capital transnacional:

  • Soros es accionista de Graña y Montero – a través del fondo SFM S.A. – , empresa peruana involucrada en casos de corrupción y privatizaciones neoliberales.
  • Esta conexión explica por qué IDL-Reporteros ha evitado investigar a Graña y Montero, pese a sus vínculos con escándalos de lavado de dinero y concesiones ilegales.

El financiamiento de IDL-Reporteros por parte de Soros no es un acto filantrópico, sino un mecanismo de control ideológico. Su dependencia del capital imperialista expone su papel como herramienta de la burguesía transnacional para manipular la opinión pública y perpetuar la dominación neocolonial. Debemos denunciar esta alianza entre el periodismo lacayo y el capital parasitario, que socava la soberanía de los pueblos en nombre de la «libertad de prensa».

La Open Society en América Latina: Revoluciones de Colores y Subversión Neoliberal

La Open Society Foundation (OSF), fundación de George Soros, ha sido objeto de controversia por su presunto rol en movimientos políticos que han derivado en cambios de gobierno, conocidos como «revoluciones de colores». En el caso de América Latina, la OSF ha actuado como un brazo financiero del imperialismo, infiltrando organizaciones civiles y medios de comunicación para socavar gobiernos que resisten la hegemonía neoliberal. Por ejemplo, en Venezuela, durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, la OSF financió a ONGs y sindicatos opositores que promovieron campañas de desestabilización, utilizando narrativas de «lucha anticorrupción» para justificar intervenciones extranjeras. Estos grupos, aliados a medios como IDL-Reporteros – financiado por Soros – , difundieron propaganda contra el chavismo, ignorando el carácter clasista de las sanciones económicas impuestas por EE.UU..

En Nicaragua y Bolivia, la OSF respaldó a organizaciones que cuestionaron la legitimidad de gobiernos progresistas, promoviendo protestas violentas y golpes parlamentarios. En Bolivia, tras el derrocamiento de Evo Morales en 2019, la OSF celebró públicamente el «restablecimiento de la democracia», evidenciando su complicidad con el neoliberalismo recolonizador.

Estas acciones forman parte de una estrategia global para perpetuar la dependencia de los países latinoamericanos, utilizando el discurso de «sociedad abierta» como fachada para imponer políticas de privatización y saqueo de recursos.

La conexión entre la OSF y medios como IDL-Reporteros no es casual: ambos actúan como aparatos ideológicos para legitimar agendas externas. Soros transfirió 1.3 millones de dólares a IDL entre 2022 y 2024. Esta dinámica confirma que la «filantropía» de Soros no busca emancipar a los pueblos, sino consolidar un neocolonialismo de nuevo tipo, donde el control ideológico y mediático garantiza la reproducción del capitalismo dependiente, con una careta «democrática y antifascista», que se opone a la DBA (Derecha Bruta y Achorada).

La lucha de clases en América Latina exige desenmascarar estas redes de poder y resistir la injerencia imperialista, defendiendo la soberanía frente a las «revoluciones» fabricadas en las oficinas de Soros.

Nota sobre la financiación de la Marcha de los Cuatro Suyos:

La financiación de George Soros a la Marcha de los Cuatro Suyos (2000) – con 1 millón de dólares – no fue un acto de «lucha por la democracia», sino un mecanismo del imperialismo neoliberal para reemplazar el autoritarismo de Fujimori por un régimen más permeable a sus intereses. Soros, accionista de Graña y Montero, utilizó su fundación Open Society para instrumentalizar movimientos sociales y medios como IDL-Reporteros, promoviendo agendas de «sociedad abierta» que garantizan la privatización de recursos y el saqueo de la economía peruana.

La contradicción aparente entre Soros y Fujimori es solo un conflicto interno del capitalismo dependiente: mientras Fujimori representaba la alianza con el establishment estadounidense, Soros encarna el ala globalista que busca integrar a Perú al neoliberalismo transnacional, facilitando el control de empresas como ISDS Ltd. (vinculada a su red) sobre el mercado de armas y tecnología de vigilancia.

Ambos lados, pese a sus diferencias, sirven al mismo sistema: el imperialismo que subordina la soberanía de los pueblos al capital financiero.

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